A solas
| Yo soy muy pobre, pero un tesoro
guardo en el fondo de mi baúl: una cajita color oro que ata un brillante listón azul. La abro ¿qué tiene?.... Hojas de rosas, secas reliquias de un viejo amor, alas sin polvo, de mariposas, mirtos, gardenias y tuberosas..... ¡Muchos recuerdos en cada flor! El amuleto que ató a mi cuello mi santa madre cuando marché; el blondo rizo de aquel cabello que tantas veces acaricié. ¡Cómo me alegra la fecha escrita en esta opaca cruz de marfil! ¡Ah, virgen mía, mi virgencita, aquí conservo la margarita que deshojaste pensando en mi! ¡Cuántos recuerdos de lo pasado! ¡Cuántas escenas miro volver! Me siento joven y enamorado, feliz y bueno como era ayer. ¡Veo mis bosques y mis colinas, mi triste pueblo, mi pobre hogar, y hasta el enjambre de golondrinas que hizo sus nidos en las ruinas de la parroquia de mi lugar! Si alguna oculta pena me agobia leo las cartas que guardo allí; las de mi madre, las de mi novia; dos almas buenas que ya perdí. Sus torpes lazos mi fe desata, y entonces oigo –¡dulce ilusión!– cantos de ángel, música grata, suaves preludios de serenata, ruido de alas en mi balcón! Mientras su duro rigor no ablande la suerte impía, negra y fatal, yo no conozco dicha más grande que la que siento con recordar. Ser consolado ¡qué gran anhelo! Entre tinieblas soñar con luz, pisar abrojos y ver el cielo, sentir dolores y hallar consuelo en las memorias de la juventud! Están ya secas las tuberosas como está seco mi corazón, y desteñidas las mariposas como las alas de la ilusión. Y sin embargo, sonrío y lloro si miro el fondo de mi baúl, y allí contemplo mi gran tesoro: una cajita color de oro que ata un brillante listón azul.
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